Synopsis
"Hay personas que dejan su huella, incluso en un simple apretón de manos. Silvana Vignali así era. Y su apretón de manos era el típico que no se olvida. Ella logró el milagro de unir a distintas creencias para ayudar a los débiles." (Klaudia Daka) Mi primer encuentro con Silvana fue en el campamento de Vellipojë de 2005. Décimo aniversario del Proyecto Esperanza. Aquel año fuimos un grupito pequeño de voluntarias y voluntarios españoles. Echando la vista atrás y viendo el gran número de voluntarios que habían ido otros años desde España, este grupo minúsculo no parecía propio para celebrar los 10 años del proyecto. Recuerdo que tuvimos un campamento con bastante precariedad tanto en lo material, como de educadores y voluntarios. Un buen grupo de niños y niñas de los más pequeños que exigían mucha atención, creatividad y estar siempre disponible. Vamos, que aquel año, no muy alejado de lo que luego viví en otros posteriores, tenía todos los ingredientes para haber sido una “pesadilla” y sin embargo lo conservo como una de esas experiencias que me han marcado en la vida. ¡Esto de la vida es un misterio! Gran parte de estas líneas que comparto contigo intentan dar cuenta de este “misterio” y son fruto del agradecimiento que brotó entre tiendas de campaña, pinos, pañales, lloros y risas, sol y playa, “higos y princesas”,… en Vellipojë un “pueblito” bañado por las cálidas aguas del Adriático . Espero poder transmitirte la frescura del primer encuentro, la sorpresa al reconocer una realidad nueva, la ingenuidad del que se acerca a la sencillez y la infancia y seguramente también la torpeza del que no acaba de acertar con las palabras para transmitir una experiencia fundante de la vida. Muchas cosas han pasado en estos casi siete años. Niños y niñas que han ido creciendo y aprendiendo de la vida; hemos vivido nacimientos, bodas, sacerdocios, jubilaciones, fallecimientos, viajes,… Algunos peinamos más canas y otros empiezan a asomarse al mundo de los grandes y a tomar responsabilidades. Tan real como la vida misma. La muerte de Silvana deja un hueco hondo en nuestros corazones, pero sobre todo en el de sus “hijos e hijas” del Proyecto Esperanza. Dar gracias por su vida es acompañar “la fuerza y la esperanza de sus deseos por un mundo mejor, más humano y más divino” . Muchas gracias Silvana. A ti y a tantas personas que han participado y que participan en este Proyecto Esperanza. Personas de Schodër, de toda Albania, de Italia, España y de múltiples rincones del planeta que ayudan a que este gran sueño se haga realidad.
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