No se me da muy bien el explicar quién soy, ya que me da la sensación de que no puedo ser del todo objetivo al hacerlo.
Cuando tenemos que tomar una decisión importante o no, cuando elegimos hacer esto o aquello, o simplemente cuando preferimos no hacer absolutamente nada, estamos desarrollando una línea de sucesos que conforman un camino.
Ese camino que recorremos en la vida no suele ser recto y con un horizonte claro y definido. Es más bien neblinoso, lleno de baches, a veces tortuoso y con curvas muy pronunciadas. Lo único que conocemos de él es tan sólo la parte que hemos recorrido.
He nacido en Buenos Aires a mediados de 1970. Me crie en una casa cuyas paredes enseñaban más libros que pintura, y sus innumerables pasillos y habitaciones suscitaban en mi mente las más fantásticas historias. Durante las noches de invierno, mi padre hacía que mi hermano y yo juntásemos las camas y él nos contaba historias protagonizadas por un grupo de increíbles personajes que vivían las más disparatadas y grandes aventuras.
Los interminables veranos en la costa no jugaron un papel menos importante. El mar representaba una fuente inagotable de aventuras. Mi padre nos organizaba expediciones a sitios que para nuestros ojos de niño se nos aparecían como verdaderas aventuras al mejor estilo Indiana Jones (aún antes de la película).
Los años se fueron sucediendo (ya sabéis, cada vez con mayor rapidez) y también las experiencias. Aquél camino del que os hablaba en un principio atravesó el océano y yo simplemente lo seguí hasta encontrarme hoy día viviendo en un pequeño pueblo costero cercano a Barcelona.
Hace años comencé a intentar volcar en el papel mis primeras impresiones del mundo y de esta extraña existencia que nos toca vivir, de plasmar mis dudas, miedos y fantasías. Sí, lo sé, eso se llama diario y todos alguna vez hemos empezado por ahí.
Lo que no sabemos es como continuará ese proceso. En mi caso, así como en el de muchos otros amigos de la escritura, me llevó a entrar aún más en el proceso creativo, a intentar perfeccionarme.
Me decanté primero por el relato corto y algo parecido a la poesía. Luego me atreví con mi primer cuento (reconozco que tardé una eternidad en concluirlo). Este relato no quiso quedarse sólo y produjo un “efecto destape” y muchos otros comenzaron a salir.
Cuando me di cuenta, había escrito lo suficiente como para publicar mi primer libro de relatos, "Capicúa y otras historias que podían haber sucedido"
La temática roza por momentos la fantasía y el surrealismo, y en alguna ocasión se adentra de lleno en la ciencia-ficción. Aunque debo deciros algo que os parecerá dudoso, pero es bien cierto y es que a veces las historias en apariencia más imposibles son las que se hallan más cerca de la realidad.
En "Más allá de Dilmun", mi primera novela, el protagonista descubre que es el heredero de un legado ancestral y se verá irremediablemente envuelto en una vorágine de sucesos que intentará controlar.
"Las cinco vidas y los cuatro nombres de Juan Álvarez" es una obra de ficción pero totalmente diferente, en la que exploro otros terrenos que quizá puedan resultar algo incómodos o inquietantes. No faltan el humor absurdo o negro, las experiencias extremas y el enfoque más intimista y reflexivo.
No os diré nada más ¡Porque temo que empecéis a bostezar antes de que os pique la curiosidad por leerme!
Hasta la próxima.