Erick es un escritor joven que brinda su parte de sangre nueva, creatividad y pasión al siempre cambiante mundo de las letras; o al menos lo hace cuando se logra zafar de su trabajo diario y las distracciones del amor y los amigos.
Un hermano fiel para los que mejor lo conocen, siempre busca lo mejor en su persona y en los que lo rodean a pesar de su necedad que, de vez en cuando, lo lleva a alturas que pocos alcanzan.
Sus raíces se remontan a la ciudad de México, siendo el menor de tres hermanos de una típica familia de clase media en los 90’s. A diferencia de sus hermanos que siempre vivieron una vida rutinaria, en la infancia de Erick la constante siempre fue el cambio. A raíz de la muerte de su madre, cuando él tenía 11 años, vivió una vorágine de cambios de escuela, vecindario, amigos etc…. que quizás lo hicieron más introspectivo y a la vez siempre deseoso de experimentar nuevas cosas, mirar la vida desde otra óptica y andar nuevos caminos.
Además de escribir, otras de sus pasiones son la cerveza artesanal y los buenos vinos. Es también un cocinero por afición, quién no teme intentar un platillo nuevo. Aunque lejos de ser un deportista, Erick siempre ha tenido una bicicleta en casa, como si fuera un amuleto para no perder la esperanza de ejercitarse más a menudo.
Otros pasatiempos suyos incluyen cine, pláticas profundas, ciclismo, excursionismo y la ocasional ronda de videojuegos.
Aunque siempre tuvo gusto por la creación literaria, Erick fue en todo momento una persona normal... Hasta que decidió no serlo.
Como escritor, Erick hace que te sientas como si estuvieras viviendo lo que cuentan sus narraciones; las cuales, por cierto, no terminan como uno espera. Además es sorprendente ver cómo una persona nada afectuosa puede escribir de forma tan cálida y personal.