Raquel E. Cruz es puertorriqueña. La segunda de cuatro hijos nació y creció en una familia pastoral donde fue testigo de la entrega de sus padres a la obra de Jesucristo.
Como hija de pastor, experimentó el privilegio, favor y gracia de servirle al Señor desde pequeña. No obstante, también vivió el sufrimiento causado por la presión, el juicio, la crítica, entre otras situaciones por ser la hija del pastor.
Al igual que muchos hijos de pastores, sintió los efectos de los cambios de residencia, y hasta de país, así como el arduo trabajo de padres que son pastores y que, por lo tanto, requiere de largas horas de trabajo.
Hoy vive agradecida de Dios porque todas esas experiencias le han servido de entrenamiento y capacitación para poder cumplir con el llamado pastoral que el Señor le tenía reservado junto a su esposo, el pastor Raúl Rivera.
Actualmente, vive en el estado de Texas donde Dios la ha establecido junto a su esposo para comenzar su ministerio, cuya misión es ayudar a otros a alcanzar la sanidad interior y la libertad. Juntos predican, enseñan, ofrecen conferencias y ministran dirigidos por el poder del Espíritu Santo y la Palabra de Dios.
Con La hija del pastor, la autora ha comenzado a ser testigo del cumplimiento de una de las muchas promesas que le ha hecho el Señor a través de su vida, en este caso, la de que escribiría. Promesa que nunca olvidó.
Con este libro apenas comienza una serie de libros bajo el título Restaurada para restaurar, dirigidos a pastores, ministros y líderes en general. Además, ha sido llamada a escribir y ministrar a los hijos de pastores, esposos (as) y familias pastorales, entre otros.
Tanto Raquel como su esposo Raúl conocen muy bien todo lo que implica el servicio a Dios desde el pastorado, pues han sido protagonistas de muchas de estas historias. Ella como hija de pastor; y el no solo como pastor que es esposo y padre.